martes, 18 de octubre de 2011
Sarmiento su formacion intelectual
Figura descollante en nuestro devenir histórico, puede afirmarse sin lugar a dudas, que el núcleo central de su pensamiento se encuentra en la generación de 1830, con las diferencias que pueden existir entre un medio cultural del interior y otro correspondiente a Buenos Aires, a lo que habría que agregar la tenacidad de su esfuerzo autodidacta. Sin estas referencias casi obligadas, no podría interpretarse la línea filosófico-positivista un tanto desdibujada, que entre los años 1880 y 1920 se desarrolla en la cultura argentina. La comparación con Alberdi es imposible de obviar. Sarmiento no tuvo una formación filosófica académica, ni tampoco la ocasión de profundizar tratados sistemáticos. Sus escritos, de una prosa muy personal, revelan una filosofía de vida, una visión del mundo y del hombre, particularmente de América. Su pensamiento se va forjando al compás de su existencia y de sus luchas apasionadas. Su marcada vocación intelectual le permite aprovechar cuanto recurso tiene a mano. En el período juvenil la religión cumple un rol importante; luego se inclinaría gradualmente hacia el iluminismo. Rousseau lo impacta profundamente entre 1827 y 1829; la lectura de Feijóo contribuye en el mismo sentido, pero lo que constituye el detonante de su crisis existencial es el encuentro con Castro Barros y sus denuestos ultramontanos. Cuanto autor iluminista cae en sus manos, es leído ávidamente, devorado practicamente por Sarmiento, el que pese a no haber recibido enseñanza académica ideológica, es quizás superior a sus contemporáneos. Las diferencias que se plasman entre un Sarmiento combativo, apasionado y crítico por un lado y la mesura, el equilibrio y la diplomacia que queda de la enseñanza de Alcorta por el otro, son abismales. La adhesión al romanticismo le llega por intermedio de su amigo Quiroga Rosas. Sus ideas, al menos en sus instancias centrales, son: visión dinámica y progresiva de la historia; fé democrática; liberalismo religioso ; primado de la acción sobre la teoría y la educación como único resorte válido del progreso . La asimilación y comprensión de autores iluministas se encuentra claramente planteada en Civilización y Barbarie. La estadía en Chile, donde se encuentra con Andrés Bello, pensador influído por Víctor Cousin, su polémica con Alberdi, sus viajes por Europa y E.E.U.U. acentúan largamente la relación con la cultura angloamericana, teniendo entre sus efectos más visibles una consustanciación muy particular con el darwinismo.
Sarmiento escritor
Prolífico escritor, sus obras completas suman 52 tomos. Entre ellas se destacan "Mi defensa"; "Facundo", Vida de Juan Facundo Quiroga; "Viajes", donde cuenta sus experiencias en el extranjero; "Argirópolis"; "Recuerdos de Provincia", de corte autobiográfico; "Campaña del Ejército Grande"; Vida de Dominguito, que narra la vida de su hijo adoptivo muerto en Paraguay; "Conflictos y armonías de las razas de América"; Educación popular", Método de Lectura Gradual y Civilización y Barbarie.
Sarmiento periodista
De su amplia labor como periodista, se destaca la creación del periódico El Zonda en su San Juan natal, sus publicaciones en El Mercurio de Valparaíso y en el Progreso de Santiago, sus agudas polémicas con Juan B. Alberdi y su defensa pública de la educación desde el diario El Nacional de Buenos Aires. Visitó además Estados Unidos y Europa, donde publicó obras literarias y conoció a pedagogos y escritores. En 1881, como superintendente general de escuelas, fundó la revista El Monitor de la Educación Común, referencia fundamental para la educación argentina.
Muerte de domingo faustino sarmiento
Durante los años de 1887–1888, con la salud deteriorada por la sordera y una insuficiencia cardiovascular y bronquial, se refugió en el clima cálido de Asunción. Era ahora un anciano y su salud estaba quebrantada. Le costaba respirar y los médicos le aconsejan alejarse de Buenos Aires para evitar los fríos. Además se agudizaba su hipertrofia cardíaca. A comienzos de 1888 se embarcó con su hija Faustina y sus nietos para Asunción, donde ya había estado el año anterior.
Pero el 11 de septiembre de 1888, Sarmiento fallece en Asunción, Paraguay. Sus restos fueron inhumados en Buenos Aires, 10 días después. Ante su tumba, Carlos Pellegrini sintetizó el juicio general: “Fue el cerebro más poderoso que haya producido la América".[cita requerida]
Pero el 11 de septiembre de 1888, Sarmiento fallece en Asunción, Paraguay. Sus restos fueron inhumados en Buenos Aires, 10 días después. Ante su tumba, Carlos Pellegrini sintetizó el juicio general: “Fue el cerebro más poderoso que haya producido la América".[cita requerida]
dominguito
En medio de su larga vida, se destacó el joven Dominguito Fidel Sarmiento, conocido popularmente como "Dominguito". Hijo de Domingo Castro y Calvo y Benita Martínez Pastoriza, nació en Chile en 1845 y su nombre original era Domingo Fidel Castro. Siendo muy pequeño murió su padre, y tiempo después su madre se casó con Domingo Faustino Sarmiento –también viudo– quien lo adoptó en 1848.
A los cuatro años aprendió a leer; en su país natal cursó estudios primarios y terminó el bachillerato en Argentina. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, Dominguito decidió alistarse en el ejército argentino pese a la oposición de su madre. Participó con el grado de capitán del Ejército Argentino.
En septiembre de 1866, durante la Batalla de Curupayty, Dominguito fue herido de muerte; tenía 21 años de edad. Sarmiento desempeñaba entonces el cargo de ministro plenipotenciario de la Argentina en Estados Unidos, donde recibió la noticia de la muerte de su hijo adoptivo por medio de los enviados especiales de Bartolomé Mitre. La noticia lo sumió en una profunda depresión.
Poco tiempo después, Sarmiento renunció al cargo diplomático y emprendió el regreso a Buenos Aires. Ya en la capital argentina, se dirigió al cementerio, donde se encontraba la tumba de Dominguito, y allí pasó un largo rato muy devastado. Años después escribió la biografía de su hijo: "Vida de Dominguito
A los cuatro años aprendió a leer; en su país natal cursó estudios primarios y terminó el bachillerato en Argentina. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, Dominguito decidió alistarse en el ejército argentino pese a la oposición de su madre. Participó con el grado de capitán del Ejército Argentino.
En septiembre de 1866, durante la Batalla de Curupayty, Dominguito fue herido de muerte; tenía 21 años de edad. Sarmiento desempeñaba entonces el cargo de ministro plenipotenciario de la Argentina en Estados Unidos, donde recibió la noticia de la muerte de su hijo adoptivo por medio de los enviados especiales de Bartolomé Mitre. La noticia lo sumió en una profunda depresión.
Poco tiempo después, Sarmiento renunció al cargo diplomático y emprendió el regreso a Buenos Aires. Ya en la capital argentina, se dirigió al cementerio, donde se encontraba la tumba de Dominguito, y allí pasó un largo rato muy devastado. Años después escribió la biografía de su hijo: "Vida de Dominguito
Sarmiento precidente
Fue propuesto como candidato a la presidencia de la Nación por un grupo de políticos del país, a iniciativa del coronel Lucio V. Mansilla. Mientras se encontraba en los Estados Unidos, fue electo para el cargo en las elecciones nacionales de agosto de 1868, y asumió el cargo el 12 de octubre de 1868.
Su gestión presidencial se centró en la promoción de la educación y el desarrollo de las comunicaciones en el país.
Una de sus primeras decisiones fue realizar una Exposición de Artes y Productos Nacionales, en la ciudad de Córdoba. La gente tomó este proyecto como una locura, pero la realización terminó siendo un gran éxito. En ella se promovieron tejidos, curtiembres, fundiciones, tintorerías, y productos agropecuarios; todos de distintas regiones del país. Durante su visita a la exposición Sarmiento ostentó un traje de vicuña elaborado con telas nacionales y recibió además en premio una medalla por haber introducido el mimbre en el país.[5]
Se alentó la inmigración, se encargó la reforma del puerto y se realizó el primer censo de población.
Sarmiento y su ministro Dalmacio Vélez Sársfield fueron los mayores propulsores de la telegrafía eléctrica en el país.
En su mensaje de 1873 pudo afirmar que "La línea de telégrafos ha sido completada y recorre toda la República".
El 5 de agosto de 1874, en las postrimerías de su período presidencial, inauguraba la primera comunicación telegráfica con Europa. Decretó que el día de la inauguración del cable telegráfico, que en sus palabras convertía a todos los pueblos en "una familia sola y un barrio", fuese feriado nacional. La ceremonia contó con la presencia entre otros del ya ex-ministro Vélez Sarfield, a quien Sarmiento atribuyó en el acto "el honor exclusivo de la atrevida idea y de la rápida ejecución de la red de telégrafos, que contribuye a dar paz a la República y bienestar a sus hijos".
Su gestión presidencial se centró en la promoción de la educación y el desarrollo de las comunicaciones en el país.
Una de sus primeras decisiones fue realizar una Exposición de Artes y Productos Nacionales, en la ciudad de Córdoba. La gente tomó este proyecto como una locura, pero la realización terminó siendo un gran éxito. En ella se promovieron tejidos, curtiembres, fundiciones, tintorerías, y productos agropecuarios; todos de distintas regiones del país. Durante su visita a la exposición Sarmiento ostentó un traje de vicuña elaborado con telas nacionales y recibió además en premio una medalla por haber introducido el mimbre en el país.[5]
Se alentó la inmigración, se encargó la reforma del puerto y se realizó el primer censo de población.
Sarmiento y su ministro Dalmacio Vélez Sársfield fueron los mayores propulsores de la telegrafía eléctrica en el país.
En su mensaje de 1873 pudo afirmar que "La línea de telégrafos ha sido completada y recorre toda la República".
El 5 de agosto de 1874, en las postrimerías de su período presidencial, inauguraba la primera comunicación telegráfica con Europa. Decretó que el día de la inauguración del cable telegráfico, que en sus palabras convertía a todos los pueblos en "una familia sola y un barrio", fuese feriado nacional. La ceremonia contó con la presencia entre otros del ya ex-ministro Vélez Sarfield, a quien Sarmiento atribuyó en el acto "el honor exclusivo de la atrevida idea y de la rápida ejecución de la red de telégrafos, que contribuye a dar paz a la República y bienestar a sus hijos".
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